El que lleva leyéndome desde que empecé este blog de mierda hace casi tres años sabe perfectamente que todo lo que escribo necesita una interpretación en base a mi forma de escribir. Si más de uno se enganchó a este blog -de mierda por supuesto- no hace más de tres meses, os puedo asegurar que no tiene ni puta idea de lo que hablo -y más cuando en los últimos tres meses apenas he escrito-. Ahora bien, ¿a qué viene este discurso ‘made in Churchill’ que os estoy soltando? Pues sencillo, el arte de la interpretación de las palabras. Esto, queridos querubines mío, es asociable -ojo, asociable, no estoy diciendo que lo sea- a la semiótica: “el estudio de los signos, su estructura y la relación entre el significante y el concepto de significado”, siendo Saussure uno de los estandartes de los estudios semióticos -que empezar a estudiarlo es un por culo muy grande, pero termina enganchándote si tienes una visión más allá de ver ‘Sálvame’ cada tarde-.
La semiótica viene a decir, para que nos entendamos tú y yo, que un objeto de cuatro mesas y de color marrón predominantemente se le ha denominado como ‘mesa’, pero podríamos denominarlo ‘juar’ si a X persona le hubiese salido de la punta del aparato reproductor masculino. Es decir, el arte de la interpretación siempre ha estado ahí.
En la actualidad, el significante y el significado ya están bastante más ligados en todos los aspectos, de ahí que la interpretación que podamos dar a cada cosa es demasiado nula, por lo que un ‘libro’ será ‘libro’ aquí, en Guatemala y en China. Sin embargo, hay algo que el ser humano no podrá dominar apenas que se pase mucho tiempo observando: el contexto y su campo de experiencia.
Pongamos un ejemplo: en estos momentos estoy mal por determinadas situaciones sentimentales con mi pareja. Pues el otro día puse un tweet que rezaba lo siguiente: “He dormido, he reído, me he bañado, he nadado, he jugado al fútbol, he jugado con mis primos. Por fin. VETE A TOMAR POR CULO”. Bien, empieza la interpretación. Alguien que esté enojado conmigo pensará que ese ‘vete a tomar por culo’ va dirigido a él. ‘Piiiiii’, error. Alguien que sepa que mi relación con mi novia va mal pensará que va dirigido a ella: ‘Piiiii‘, error -además que insultar a alguien por twitter o cualquier herramienta de Internet es de cobardes, los insultos, a la cara si los tiene que haber-. Alguien que esté cercano a mí -véase mi familia- sabrá que ese ‘vete a tomar por culo’ es porque llevo sin pegar ojo prácticamente desde comienzos de junio -julio ha sido bestial ya-, que apenas tenía ganas de bañarme, de nadar, de jugar al fútbol, que mis primos ni les echaba cuenta y que ese ‘por fin, vete a tomar por culo’ va dedicado expresamente al jodido tema que no me dejaba hacer los quehaceres citados anteriormente y que ahora, después de mucho tiempo, los he hecho después de mucho tiempo, de ahí mi alegría -alegría por haber olvidado un determinado tema que me quitaba las ganas de hacer todo eso-. Continuar leyendo »